Holanda tendrá el primer pueblo autosostenible

Proyecto Effekt.
El pueblo producirá su propia electricidad y reciclará 100% de su basura,

Holanda continúa trayendo buenas noticias, si hace unos días nos enterábamos de que ya no habrá más animales sacrificados ni recluidos en los países bajos, ahora el país es de nuevo noticia por albergar al primer pueblo sostenible del mundo, ya que generará su propia electricidad y reciclará el 100% de su basura.

Para su diseño y creación se han unido el estudio de arquitectura danés EFFEKT y la promotora de viviendas ReGen Villages, que construirá durante los próximos 18 meses las primeras 25 viviendas piloto de esta nueva localidad, que se situará unos 8 km. del centro de Almere, un municipio de cerca de 200.000 habitantes situado en el centro de los Países Bajos, en Flevolanda.

Almere es una ciudad de nueva creación, formada a partir de 1975 en los territorios ganados al IJsselmeer, el lago más importante de los Países Bajos. La primera construcción de la ciudad data del año 1976.

La nueva zona residencial, situada a las afueras de Almere, tendrá un tamaño de 1,5 hectáreas y será capaz de producir su propia energía eléctrica, y sus habitantes podrán cultivar y cosechar su propia comida en invernaderos verticales y aeropónicos.

ste novedoso sistema de construcción nórdico podría ayudar a paliar las necesidades de vivienda de otras partes del planeta, como consecuencia del constante aumento en la población mundial.

Una vez construido, el pueblo tendrá varios edificios importante, empezando por lasviviendas, que según sus creadores serán serán «casas con energía positiva» e irán acompañadas por espacios comunes como parques y plazas, y estarán todas interconectadas a los invernaderos, lo que permitirá a los residentes acceder a la comida ahí plantada, y además a reciclar todos los residuos orgánicos que se puedan convertir en abono para las plantas.

Equipadas con paneles solares, las residencias podrán producir energía eléctrica para el completo funcionamiento de toda la casa, y el excedente podrá ser alimentado a una red común para el uso en alumbrado de calles, el manejo de los invernaderos y otras necesidades eléctricas.

Para la exitosa operación de este proyecto será necesario el trabajo en equipo de todos sus residentes. Mientras una familia se encargará del invernadero, otra deberá velar por el correcto funcionamiento de los paneles solares, y otros se harán cargo del suministro de agua, y así sucesivamente hasta cubrir todo el trabajo requerido.

«Queremos plantear tecnologías interesantes para que la huella de carbono de algo así sea muy pequeña», afirma James Ehrlich, uno de los responsables de la operación. «Queremos ser los “Tesla” de las eco-ciudades»